La transparencia ASG (ESG) ha dejado de ser un ejercicio de relaciones públicas para convertirse en el requisito de entrada a los mercados financieros y las grandes cadenas de valor. ¿Es su empresa un activo o un riesgo para sus clientes?

Armando Flores Jiménez

Ingeniero Agrónomo, Mg. Alta Dirección Pública

Socio Fundador de Estratégica Consultores

Para las empresas que proveen servicios a la gran industria en Chile, el panorama de negocios ha experimentado un giro tectónico. Si usted lidera una compañía en los sectores de minería, energía, salmonicultura o servicios financieros, habrá notado que las licitaciones ya no se ganan solo por precio y calidad. Hoy, la pregunta crítica es sobre su trazabilidad y gestión de riesgos. Este nuevo factor se denomina Norma de Carácter General N° 461 (y su actualización NCG 519) de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF). Aunque esta norma obliga directamente a las grandes corporaciones, su impacto real es un efecto cascada que está golpeando la puerta de cada uno de sus proveedores.

Entrada en vigencia: El cronograma que ya nos alcanzó

La entrada en vigencia de la NCG 461 fue diseñada bajo un principio de gradualidad estratégica, permitiendo que las organizaciones adaptaran sus sistemas de recolección de datos y estructuras de gobernanza de manera progresiva. Este proceso comenzó entre 2022 y 2023 con las sociedades anónimas abiertas de mayor envergadura (activos superiores a 20 millones de UF), quienes actuaron como los “pioneros” del sistema al establecer las primeras líneas base de reporte. En 2024, el alcance se amplió significativamente al integrar a empresas con activos sobre 1 millón de UF, masificando el uso de los estándares SASB en el sector productivo.

Finalmente, la consolidación del sistema se alcanzó en 2025 con la incorporación de los actores críticos del sistema financiero: Bancos, Compañías de Seguros y Administradoras de Fondos (AGF). Esta tercera etapa ha sido fundamental, ya que al obligar a los grandes financiadores del mercado a transparentar sus riesgos climáticos y sociales, se ha generado un “efecto cascada” que ha empujado a toda la economía hacia la sostenibilidad, situando a Chile a la vanguardia de la regulación financiera internacional. Este hito ha sido vital, pues cuando su banco debe reportar el riesgo de su cartera de crédito bajo la NCG 461, su empresa, como cliente de crédito, pasa a ser evaluada bajo métricas ASG. Si su banco está regulado, usted también lo está, indirectamente.

En 2025, tras la implementación completa, se han observado impactos concretos, como la exclusión de proveedores en licitaciones mineras por falta de mediciones de emisiones de Alcance 3, o la preferencia de bancos por créditos a empresas con reportes ASG auditados, lo que ha reducido tasas de interés en hasta un 0.5% para entidades calificadas como de bajo riesgo climático, según informes del Centro de Gobierno Corporativo UC. Para ilustrar el cronograma, se presenta el siguiente timeline:

AñoEtapa de implementaciónEntidades afectadas
2022-2023Primera ola (pioneros)Sociedades anónimas abiertas con activos consolidados superiores a 20 millones de UF (Unidades de Fomento), calculados al inicio del ejercicio reportado.
2024Segunda ola (ampliación)Sociedades anónimas abiertas y cerradas, así como otras empresas emisoras de valores, con activos consolidados superiores a 1 millón de UF.
2025Tercera ola (consolidación)Bancos, compañías de seguros, administradoras generales de fondos (AGF), sociedades anónimas especiales, bolsas de valores y otras entidades supervisadas por la CMF, independientemente del tamaño de activos.

Alcances de la normativa: El efecto dominó sobre la cadena de valor

La NCG 461 no es solo una obligación de reporte para las grandes corporaciones; es un mecanismo que redefine las reglas del juego para todo su ecosistema de proveedores. Al integrar los factores Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ASG) en el núcleo de la Memoria Anual, la normativa obliga a las empresas líderes a transparentar los riesgos de sostenibilidad presentes en toda su cadena de suministro. En este nuevo escenario, el desempeño de un proveedor impacta directamente en la valoración de su cliente:

  • Pilar ambiental: Ya no basta con declaraciones de buenas intenciones. Los grandes emisores deben reportar sus emisiones de Alcance 3, lo que implica que exigirán a sus proveedores mediciones precisas de huella de carbono y planes de gestión de residuos. Si un proveedor no gestiona su impacto ambiental, se convierte en un “pasivo” que aumenta el riesgo climático del cliente. Por ejemplo, en el sector minero, empresas como Codelco han comenzado a auditar proveedores para asegurar que sus emisiones indirectas no excedan umbrales que afecten su calificación ASG global.
  • Pilar social: La lupa se pone sobre el capital humano y la licencia social. Los clientes buscarán socios que demuestren con datos duros su compromiso con la equidad de género (brecha salarial), estándares de seguridad laboral de clase mundial y una relación proactiva y ética con las comunidades locales, factores críticos para evitar crisis reputacionales. Un caso ilustrativo es el de la industria salmonera, donde proveedores han sido evaluados por métricas de bienestar laboral, resultando en mejoras que redujeron accidentes en un 15% según datos de SASB aplicados en 2025.
  • Gobernanza: La transparencia institucional es la base de la confianza. La normativa demanda estructuras claras de toma de decisiones, códigos de ética auditables y sistemas robustos de prevención de delitos. Para una empresa mandante, un proveedor sin una gobernanza sólida representa un riesgo operacional y legal que el mercado ya no está dispuesto a tolerar. En el ámbito financiero, bancos como Banco de Chile han implementado revisiones de gobernanza en proveedores, excluyendo a aquellos sin políticas anti-corrupción certificadas.

De la obligación a la diferenciación: valor estratégico de la sostenibilidad

En el actual escenario de mercado, la NCG 461 ha dejado de ser una simple carga administrativa para convertirse en un motor de rentabilidad y resiliencia. Aquellas empresas que han sabido anticiparse y adoptar estos estándares no solo están cumpliendo con la ley, sino que están desbloqueando ventajas competitivas que impactan directamente en su última línea:

  • Acceso preferencial a capital y financiamiento sostenible: El sistema financiero chileno ha integrado los indicadores ASG en sus matrices de riesgo. Hoy, contar con una gestión robusta bajo NCG 461 es el “pasaporte” para acceder a tasas de interés preferenciales, bonos verdes y líneas de crédito vinculadas a la sostenibilidad. Para la banca, una empresa con buen desempeño ASG es, intrínsecamente, una empresa con menor riesgo de crédito. Por instancia, en 2025, programas como bonos verdes emitidos por el BancoEstado han priorizado proveedores con reportes ASG, resultando en financiamientos un 20% más accesibles según análisis de ESG Hoy.
  • Blindaje de contratos y fidelización de clientes: En las licitaciones de grandes compañías, la sostenibilidad ya no es un “desempate”, es un requisito habilitante. Al entregar datos listos para el reporte de su cliente (facilitando su cumplimiento con la CMF), el proveedor se transforma en un partner estratégico indispensable. Este “blindaje” asegura la permanencia en paneles de proveedores y reduce la vulnerabilidad ante competidores que solo compiten por precio, pero que representan un riesgo reputacional.
  • Eficiencia operativa y optimización de recursos: La disciplina de medir es la disciplina de mejorar. El proceso de reporte exige una mirada profunda hacia el interior de la operación, lo que invariablemente revela ineficiencias ocultas. La gestión de la huella de carbono suele ir de la mano con la optimización energética, y la reducción de residuos con una mejor gestión de suministros. En última instancia, lo que se mide se gestiona, y lo que se gestiona de forma sostenible, termina costando menos. Estudios de 2025 indican reducciones de costos operativos en hasta un 10-15% para empresas que integraron métricas SASB en sus procesos.

Desafíos para una transición efectiva

Los desafíos principales en la implementación de la Norma de Carácter General (NCG) 461, particularmente para las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) que actúan como proveedoras en cadenas de valor, se centran en aspectos financieros, técnicos y organizacionales. A continuación, los enumero de manera concreta, basándome en el análisis del documento proporcionado y en observaciones prácticas post-implementación en 2025:

1.- Costos iniciales de auditoría: Implican gastos significativos para la verificación externa de indicadores ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), estimados entre 5 y 15 millones de CLP para configuraciones básicas en PYMEs. Esto incluye auditorías energéticas y certificaciones, que pueden incrementarse según la complejidad sectorial, aunque se mitigan con subsidios gubernamentales.

2.-Necesidad de capacitar personal en estándares internacionales: Exige inversión en formación para manejar marcos como SASB y TCFD, con costos por participante entre 2 y 5 millones de CLP en programas especializados. Esto aborda la falta de expertise interna y promueve una cultura organizacional alineada con la sostenibilidad, mediante capacitaciones subsidiadas o alianzas estratégicas.
3.- Integración de datos ASG en sistemas legacy
: Representa dificultades técnicas para adaptar plataformas informáticas obsoletas a la recolección y compatibilidad de métricas ASG, lo que genera fragmentación de datos, errores en reportes y costos de migración. Afecta al 57% de las empresas chilenas, según estudios de 2025, y requiere evaluaciones de brechas para una adopción gradual.

Fundamentos técnicos de la NCG 461

La Norma de Carácter General 461 (NCG 461) de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) redefine la transparencia corporativa en Chile al integrar los factores ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en el núcleo del reporte financiero. Esta normativa adopta un enfoque complementario basado en estándares internacionales de vanguardia: mientras el marco TCFD (Task Force on Climate-related Financial Disclosures) define la estructura estratégica de gobernanza y gestión de riesgos, los estándares SASB (Sustainability Accounting Standards Board) aportan las métricas técnicas y cuantitativas específicas para cada industria. Al unificar estos criterios, la CMF garantiza que la información reportada sea veraz, comparable y financieramente material, permitiendo a los inversionistas y al mercado evaluar la resiliencia y sostenibilidad de las empresas bajo parámetros objetivos y de clase mundial.

Conclusión: El riesgo de la inacción

En definitiva, la NCG 461 trasciende el simple cumplimiento normativo para convertirse en el nuevo lenguaje del valor corporativo en Chile, proceso que alcanzó un hito crítico al extenderse su obligatoriedad a un nuevo y más amplio segmento de empresas en 2025. Al transformar desafíos complejos como la crisis climática y el impacto social en indicadores financieros auditables, esta norma clausura la era del reporte al que estábamos acostumbrados y obliga a las compañías a integrar su resiliencia futura en el balance del presente. En este nuevo ecosistema, la transparencia ya no es un gesto de buena voluntad, sino el activo más estratégico para garantizar la confianza de los mercados y la viabilidad económica en un entorno global en profunda transformación.

En Estratégica Consultores, entendemos que este camino puede parecer complejo, pero no tiene por qué recorrerlo solo. Nos apasiona el poder contribuir a conectar su gestión técnica con el impacto territorial y normativo que el mercado actual exige. Si requiere orientación estratégica para diagnosticar su estado actual o implementar un plan de reportabilidad, no dude en contactarnos; estaremos encantados de conversar sobre cómo potenciar el futuro de su organización.